Diabetes
Cerca de 80,000 personas reciben el diagnóstico de insuficiencia renal cada año en los Estados Unidos. Se trata de una afección grave en la cual los riñones dejan de eliminar los desechos del organismo. La insuficiencia renal es la etapa final del deterioro lento de los riñones, que es un proceso conocido como nefropatía.
La diabetes es la causa más frecuente de insuficiencia renal, y constituye más del 40 por ciento de los casos nuevos. Incluso cuando los medicamentos y la dieta pueden controlar la diabetes, la enfermedad puede conducir a nefropatía e insuficiencia renal. La mayoría de los diabéticos no desarrollan una nefropatía lo suficientemente grave como para causar insuficiencia renal. Hay cerca de 16 millones de diabéticos en los Estados Unidos y de ellos, unos 100,000 padecen insuficiencia renal como consecuencia de la diabetes. Las personas con insuficiencia renal tienen que someterse a diálisis, la cual reemplaza algunas de las funciones de filtración de los riñones, o a un trasplante para recibir el riñón de un donante sano. La mayoría de los ciudadanos estadounidenses que presentan insuficiencia renal pueden recibir atención médica financiada por el gobierno federal. En 1997 el gobierno federal gastó cerca de $11,800 millones en la atención de pacientes con insuficiencia renal.
Los estadounidenses de raza negra, los indios estadounidenses y los descendientes de hispanoamericanos sufren diabetes, nefropatía e insuficiencia renal en una proporción superior al promedio. Los científicos no han podido explicar este fenómeno ni pueden explicar totalmente la interacción de factores que conduce a la nefropatía diabética. Entre estos factores están la herencia, la dieta, y otras afecciones, como la hipertensión arterial. Se ha observado que la hipertensión arterial y las altas concentraciones de glucosa en la sangre aumentan el riesgo de que una persona diabética termine sufriendo insuficiencia renal.
Dos tipos de diabetes Hay dos tipos de diabetes mellitus. En ambos casos, el organismo no procesa ni utiliza adecuadamente ciertos alimentos. El cuerpo humano transforma generalmente los hidratos de carbono en glucosa, que es el azúcar más sencillo que sirve de fuente de energía para las células. Para entrar a las células, la glucosa necesita la ayuda de la insulina, una hormona producida por el páncreas. Cuando una persona no produce suficiente insulina o su organismo no responde a la insulina presente, la glucosa no se puede procesar y se acumula en el torrente sanguíneo. Las concentraciones altas de glucosa en la sangre o la orina conducen al diagnóstico de la diabetes. Ambos tipos de diabetes pueden provocar enfermedad renal.
Diabetes tipo 1 Sólo cerca de 1 en 20 personas diabéticas tiene diabetes tipo 1, la cual se presenta más frecuentemente en jóvenes y niños. Este tipo de diabetes se conocía como diabetes mellitus insulinodependiente o diabetes juvenil. En ella, el cuerpo produce poco o nada de insulina. Las personas que la padecen deben recibir inyecciones diarias de insulina. La diabetes tipo 1 tiene mayor probabilidad de conducir a insuficiencia renal. Cerca del 40 por ciento de las personas con diabetes tipo 1 presentan nefropatía severa e insuficiencia renal antes de los 50 años. Algunas presentan insuficiencia renal antes de los 30.
Diabetes tipo 2 Alrededor del 95 por ciento de los diabéticos tienen diabetes tipo 2, conocida antes como diabetes mellitus no insulinodependiente o diabetes de comienzo en la edad adulta. Muchas personas con diabetes tipo 2 no responden normalmente a su propia insulina o a la que se les inyecta. Esto se conoce como resistencia a la insulina. La diabetes tipo 2 se presenta más frecuentemente en personas mayores de 40 años. Muchos que la sufren son obesos. Muchos no saben que tienen diabetes. Algunas personas con diabetes tipo 2 controlan sus concentraciones sanguíneas de azúcar planeando las comidas y haciendo ejercicio. Otras deben tomar tabletas que estimulan la producción de insulina, disminuyen la resistencia a la misma, disminuyen la salida de glucosa del hígado o reducen la velocidad de absorción de los hidratos de carbono en el tracto gastrointestinal. Otras personas requieren además inyecciones de insulina. Entre 1993 y 1997, más de 100,000 personas en los Estados Unidos recibieron tratamiento para la insuficiencia renal causada por diabetes tipo 2. Evolución de la enfermedad renal
El deterioro que caracteriza la enfermedad renal en los pacientes diabéticos tiene lugar en los glomérulos y alrededor de los mismos. Los glomérulos son las unidades filtradoras de sangre de los riñones. Al comienzo de la enfermedad, la eficiencia de la filtración disminuye y se pierden proteínas importantes de la sangre por la orina. Los profesionales médicos juzgan la presencia y extensión de la enfermedad renal incipiente midiendo el contenido de proteínas de la orina. Más adelante, en el curso de la enfermedad, los riñones pierden la capacidad de retirar de la sangre los productos de desecho, como la creatinina y la urea. Mediante la determinación de estos productos en la sangre se sabe qué tanto ha avanzado la enfermedad renal. Los síntomas relacionados con la insuficiencia renal por lo general sólo ocurren en las últimas etapas de la enfermedad, cuando la función renal ha disminuido a menos del 10 al 25 por ciento de la capacidad normal. Durante muchos años antes de que se llegue a ese punto, la enfermedad renal en la diabetes es un proceso silencioso Diálisis y trasplante
Cuando las personas diabéticas sufren insuficiencia renal deben someterse a diálisis o a un trasplante de riñón. Hasta la década de 1970, los expertos médicos generalmente excluían a los diabéticos de la diálisis y los trasplantes, en parte porque pensaban que los daños provocados por la diabetes contrarrestarían los beneficios de los tratamientos. Hoy en día, gracias al mejor control de la diabetes y al incremento de las tasas de supervivencia después del tratamiento, los médicos no dudan en ofrecer diálisis y trasplante renal a los pacientes diabéticos. En la actualidad, la supervivencia de los riñones trasplantados a pacientes diabéticos es aproximadamente la misma de los trasplantes en personas no diabéticas. La diálisis en diabéticos también funciona bien a corto plazo. A pesar de esto, las personas diabéticas que reciben trasplantes o diálisis experimentan mayor morbilidad y mortalidad debido a las complicaciones coexistentes de la diabetes, como las lesiones del corazón, los ojos y los nervios.
"Cuidarse bien es la clave"
Si usted tiene diabetes:
* Pídale al médico que le haga un examen de hemoglobina A1C por lo menos dos veces al año. Esta prueba suministra un promedio ponderado de la concentración sanguínea de glucosa en los tres meses anteriores. Procure mantenerla en menos del 7 por ciento.
* Siga las instrucciones del médico en cuanto a inyecciones de insulina, medicamentos, planeamiento de comidas, ejercicio y control de la concentración sanguínea de glucosa.
* Haga que le tomen la tensión arterial varias veces al año. Si tiene la tensión alta, siga las instrucciones del médico para mantenerla cerca de los niveles normales. Procure mantenerla en menos de 130/85. Si tiene proteinuria, procure mantenerla en menos de 125/75.
* Pida que le hagan un análisis de orina cada año para ver si hay microalbuminuria y proteínas en ella. Si tiene proteínas en la orina, pida que le hagan un examen de sangre para ver si los productos de desecho, como la creatinina, están aumentados.
* Pregúntele al médico si debe disminuir la cantidad de proteínas en la dieta. Pídale que lo remita a un nutricionista para que le ayude a planear sus comidas.
La investigación da esperanzas
La frecuencia de la diabetes y de la insuficiencia renal causada por la misma ha ido aumentando. Algunos expertos predicen que la diabetes puede llegar a ser responsable pronto de la mitad de los casos de insuficiencia renal. En vista de la morbilidad y mortalidad crecientes relacionadas con la diabetes y con la insuficiencia renal, los pacientes, los investigadores y los profesionales de la salud seguirán beneficiándose de tener en cuenta la relación que existe entre las dos enfermedades. El NIDDK es una institución líder en el apoyo de la investigación en este campo. Varias de las áreas de investigación que cuentan con el apoyo del NIDDK tienen un enorme potencial. El descubrimiento de maneras de predecir quién presentará enfermedad renal puede conducir a una mayor prevención, si los diabéticos que corren este riesgo ponen en marcha estrategias como el control intensivo y el control de la tensión arterial. El descubrimiento de mejores medicamentos para prevenir el rechazo mejorará los resultados del trasplante de riñón en pacientes diabéticos que presenten insuficiencia renal. Para algunas personas con diabetes tipo 1, los avances en trasplantes, especialmente el trasplante de células pancreáticas productoras de insulina, podría conducir a una curación tanto de la diabetes como de la enfermedad renal relacionada con la misma..